Friday, 16 April 2010

LA ULTIMA AMENAZA: LA EXPLOTACIÓN DE LAS ARENAS ALQUITRANADAS EN CANADÁ





Miles de kilómetros cuadrados de arenas y suelos alquitranados que yacen bajo los bosques boreales de Canadá son objeto del insaciable apetito petrolero de Estados Unidos y otros países, generando inmensos impactos ambientales.

Se trata de un esfuerzo industrial de proporciones titánicas que crece a un ritmo vertiginoso. Y el ambiente sufre a escala similar.

Extraer petróleo de arenas alquitranadas --o petroleras-- a unos 60 metros por debajo de la alfombra aparentemente infinita de abetos, lagos y humedales en el norte de la meridional provincia de Alberta no solamente es caro. También es altamente contaminante.

"El petróleo de arenas alquitranadas tiene mayores impactos ambientales que cualquier otro método de producción petrolera", aseguró a Tierramérica Dan Woynillowicz, investigador del no gubernamental Instituto Pembina, en Calgary, Alberta.

Las arenas alquitranadas están contenidas en tres importantes áreas por debajo de 140.800 kilómetros cuadrados de Alberta nororiental. Desde 1973 hasta la fecha, apenas dos por ciento de este total estuvo involucrado en la producción de petróleo, según datos del gobierno de Alberta.

Esta enorme superficie es la segunda mayor reserva probada de petróleo del mundo, luego de Arabia Saudita, según el Departamento de Energía de Estados Unidos. La Asociación Canadiense de Productores de Petróleo y la anglo-holandesa Shell Oil sostienen que las reservas de Canadá son las más grandes del mundo.

Canadá se convirtió en el mayor proveedor de petróleo de Estados Unidos. Más de 2,1 millones de barriles de oro negro van al sur cada día del año, suministrando alrededor de 10 por ciento del total de petróleo y gasolina estadounidenses. La mitad de esa cantidad procede de las arenas alquitranadas de Alberta.

Su desarrollo ya es el proyecto industrial más grande del mundo. Y con los precios de la energía por las nubes, empresas petroleras de todo el mundo planean invertir 110.000 millones de dólares para expandir las operaciones, esperando triplicar la producción en los próximos 10 a 15 años.

La minería a cielo abierto ha sido la principal técnica para llevar las arenas alquitranadas a este punto. Las excavadoras hidráulicas extraen entre 80 y 90 toneladas de rocas y arena y las vierten en los camiones basculantes más grandes del mundo, los Caterpillar 797B, que miden 7,6 metros de longitud y pesan 623.690 kilogramos cuando están vacíos.



Muchas operaciones también tienen enormes sistemas de cintas para transportar el material a plantas procesadoras donde el alquitrán es literalmente evaporado de la arena con agua hirviendo.

Alrededor de 90 por ciento del alquitrán es recuperado. Tiene que ser procesado agregándosele hidrógeno, calor extremo --hasta 500 grados-- y presión, y eliminando el nitrógeno y el azufre antes que se convierta en lo que se conoce como crudo sintético liviano y dulce.

La minería no sólo destruye grandes áreas, sino que el proceso, muy intensivo en materia de energía y agua, emite enormes volúmenes de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global.

También produce enormes cantidades de residuos. Casi dos toneladas de arena deben ser excavadas y procesadas para hacer un barril o 158 litros de petróleo. Por cada 1.000 litros de petróleo embarcados hacia el sur, quedan atrás 6.000 litros de desechos. Syncrude, el mayor operador de arenas alquitranadas y emprendimiento conjunto entre ocho empresas de energía estadounidenses y canadienses, tiene 300 millones de metros cúbicos de desechos encerrados en su sudoccidental Planta de Almacenamiento de Arena. Aún más líquidos son almacenados en el vertedero de residuos de la cuenca del Lago Mildred, de 22 kilómetros cuadrados.

La comunidad Cree de Canadá se ha unido para hacer frente esta última moda en degradación medioambiental abanderada por las grandes compañías petroleras.